Una mirada
en el techo
perdida
en tu imagen.
Preguntándome
si ese corazón
que dibujaste
después de conocernos,
después de salir,
después de comer,
era para mi.
No querías
que lo viera
inevitable destino
fue esa ocación
donde nuestras almas
chocaron por segunda vez
ya que alguna vez
estuvieron unidas
en ese esfera mágica
bailando una con otra
divise y sumando
todo, pero todo era uno;
los dos en el mismo tiempo
en el mismo espacio
desafiando todas
las leyes de la física.
Solamente los dos...
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